Cumplen 15 años de maestros en Cobach: Guadalupe Gallegos y Mario Lòpez

En memoria del Profr. Manuel Redondo Otero
Por Guadalupe Gallegos Fraijo
Comencé dando clases en el COBACH, en 1996, impartiendo una materia preciosa, ETIMOLOGÍAS GRECOLATINAS, la cual enseñé por unos doce años aproximadamente, pero llegaron nuevos tiempos y nuevos planes de estudio que la habrían de cambiar por FILOSOFÍA que es la materia que imparto ahora. Muchos de mis ahora ya ex alumnos aun saben escribir con letras griegas por cierto. En 1996, del internet apenas sabíamos poco, y los teléfonos celulares no existían, los alumnos salían de sus casas en las mañanas y no sabían de ellos hasta que regresaban, y no pasaba nada, nadie se declaraba traumado por eso, ni tenía que ir con el Psicólogo, como hoy sucede cuando uno le quita un teléfono celular a un alumno, parece que les taparas la respiración, no hayan que hacer.

Pues, sucede que en este dos mil once, cumplimos quince años de servicio al COBACH, varios maestros más y un servidor, y otros cumplen 20 y 25 años en la Institución, van para todos ellos mis felicitaciones, pues han sido para unos y para otros seguro estoy, años de entrega y dedicación a esta noble tarea de la educación.
Al pensar hacia atrás no se puede evitar la nostalgia, pues en mi caso en 15 años he visto 15 generaciones de jóvenes que con los brazos al viento han egresado de nuestras aulas, con la mirada al frente y con el corazón lleno de ilusiones, como todos los que alguna vez egresamos de la preparatoria en busca de una carrera universitaria.
Y todos esos jóvenes de los que podría decir muchos nombres, Ivette,Rodrigo, Nayely, etc, son los más importante del trabajo de un maestro, pues en quince años muchos de ellos, la mayoría ya son profesionistas que trabajan en el sector productivo, y de las mujeres, la mayoría son felices amas de casa y muchas también desempeñan sus carreras, algunas en puestos muy importantes.
Una de mis satisfacciones más grandes, es cuando llego a una empresa, y me encuentro ahí a alguien que fue mi alumno o alumna, y me dice profesor o maestro, que se le ofrece o en qué le puedo ayudar, y no puede uno evitar que en los ojos se asome una que otra lágrima, pues la semilla que sembramos dio su fruto, y los jóvenes ya están regresando a la sociedad, lo mucho que esta les ha dado.
Como anécdota, recuerdo alguna vez, que tenía a mi papá ( que en paz descanse) en un hospital, y trabajaban ahí unas enfermeras que habían sido mis alumnas, y que se desvivían por atenderlo siempre con un gusto y con una sonrisa que es de reconocer, pues el trabajo de enfermera, para mí es uno de los más difíciles que hay.

También me ha tocado el reverso de la medalla, y encontrarme en las calles a jóvenes ex alumnos que se extraviaron y se perdieron en las adicciones o en conductas antisociales, con sus vidas acabadas a los veinte o veintitantos años, en esos casos sólo elevo mis ojos y le pido a Dios por ellos, y que El los acompañe y los regrese al buen camino.
En fin, 15 años hemos pasado en el COBACH Caborca, y el tiempo sigue corriendo, seguiremos si Dios lo permite en las aulas y en los pizarrones, instruyendo y educando jóvenes para que enfrenten con éxito la vida.
Foto1: Profesor Guadalupe Gallegos Fraijo recibiendo su placa
Foto2: Maestro Mario Lòpez Martìnez
Foto3: Guadalupe Gallegos acompañado de su hermana Rosario y su cuñado Juan Ramòn Cruz