Se expanden "Zetas" al centro y sureste de EU
MÉXICO, D.F 15 10 2011
El cártel del Golfo y Los Zetas controlan una de las zonas donde se registra el mayor movimiento de droga en Estados Unidos: un lucrativo corredor que va desde la frontera con México hasta Houston y que incluye 17 condados en los que residen unas seis millones de personas, la mayoría ubicados en la costa del estado.
Por si fuera poco, la dinámica del tráfico de drogas en esa región indica que estas organizaciones criminales se fortalecerán todavía más debido a sus alianzas con bandas locales, lo que les permitirá penetrar y arraigarse con mayor profundidad en algunas comunidades estadounidenses.
De las 461 células del narcotráfico que las autoridades locales han identificado en la región, la abrumadora mayoría son de origen mexicano o con ligas al crimen organizado en México, según revela la Evaluación de Amenazas 2011, elaborada por el Centro de Soporte de Inteligencia de Houston y auspiciado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés).
Según el reporte de 51 páginas las principales rutas para el tráfico de drogas desde México hacia Estados Unidos atraviesan este corredor hasta llegar a Houston, principal área metropolitana en la región que sirve como puerto de embarque y desembarque para la importación y distribución de drogas.
La presencia de los grupos criminales es tanta que ocho de cada 10 agentes involucrados en la lucha antinarcóticos en aquel país aseguran que es sus investigaciones se han topado con individuos ligados a los cárteles mexicanos, mientras que cuatro de cada 10 se encontraron de frente con algún miembro de un cártel, principalmente de Los Zetas o el Golfo.
Pese a la hegemonía de estos dos cárteles en la región, el informe señala que en menor proporción también se ha registrado la presencia de La Familia Michoacana y el cártel de Sinaloa.
Desde alguno de los condados de este corredor, continúa el reporte mencionado, el crimen organizado distribuye los cargamentos de drogas a diferentes puntos de Estados Unidos, y de la misma manera son empleados para introducir dinero y armas de manera ilegal a suelo mexicano.
Reportes del Buró Federal de Investigaciones señalan que además de Texas, estado fronterizo con México, Los Zetas han logrado expandir sus actividades de extorsión, secuestro y tráfico de drogas hacia la región central y sureste de Estados Unidos.
En esa entidad, advierte el documento, este cártel ha establecido además relaciones de trabajo con pandillas texanas en el territorio fronterizo y en la región del corredor de Houston.
Por ejemplo, contrataron a la denominada Texas Mexican Mafia para traficar droga hacia Laredo así como para recolectar deudas del crimen organizado y realizar ejecuciones.
Otra pandilla denominada Houstone Tango Blast, con sede en Houston, vendía rifles de asalto AK-47 a Los Zetas, que primero eran llevados de esta metrópoli hasta Laredo y posteriormente contrabandeados a México.
Éstas y otras bandas locales ayudan a los cárteles mexicanos a introducir la mayoría de las drogas que se pueden encontrar en la región, especialmente la mariguana y el éxtasis o cristal.
Los narcóticos que llegan desde México, advierte el informe, entran al corredor de Houston por ciudades fronterizas como Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo.
De esos lugares las drogas son transportadas hacia el norte a través de los condados de Hidalgo, Cameron, Webb y otros ubicados al sur de Texas, para luego llevarlos a ciudades más grandes como Corpus Christi, Beaumont, Baytown y Houston, donde el crimen organizado cuenta con múltiples casas de seguridad.
El Departamento de Seguridad Pública de Texas asegura que Houston sigue siendo el principal centro de distribución y almacenamiento de la región, enviando droga a ciudades populares de Lousiana como Nueva Orleans, Lake Charles, Lafayette; además de a otros estados, tales como Alabama, Florida, Georgia y Mississippi.
El pronóstico del Centro de Soporte de Inteligencia de Houston no es nada alentador.
En su reporte sostiene que el de Houston permanecerá como uno de los mayores corredores de drogas en los Estados Unidos, predominantemente debido a su cercanía con México y a las distintas opciones con las que cuenta el crimen organizado para mover sus cargamentos de droga, ya sea por tierra, mar o aire.
Además, la región enfrenta la amenaza de que los cárteles, especialmente Los Zetas y el Golfo, aumenten su presencia en mayor medida gracias a sus conexiones con pandillas locales que operan tanto en las calles como en las prisiones.
Estas alianzas seguirán fortaleciéndose debido a que los negocios ilícitos con drogas son altamente lucrativos en la zona, lo que permitirá a las organizaciones de narcotraficantes penetrar con mayor profundidad estos condados de Texas.